¿Usted sabe quién es Pilar Sordo?
Tal vez si, y me diga que es una reconocida psicóloga chilena que estuvo por Córdoba este año y el anterior dictando una conferencia llamada "Viva la Diferencia" basada en su libro homónimo, fruto de una investigación de 4 años:
http://www.pilarsordo.cl/
Pilar Sordo sacó en conclusión que por su naturaleza humana la mujer tiende a ser "nido", a revivir el pasado, no solo a recordarlo mejor, la mujer está orientada a procesos, tiene el don del "pensamiento mágico" (que a veces puede ser un punto débil). El hombre en cambio busca las "puertas abiertas", tiene su mirada puesta en el futuro más que en el pasado, nuestra memoria tiene compartimentos estancos y pueden albergar recuerdos contradictorios aunque generalmente no integrados, estamos orientados a objetivos, no tiene tanto sentido el camino como llegar lo más pronto a destino.
Me llamó la atención sobretodo lo que me pregunto a modo de título de esta entrada. Y la respuesta, en mi opinión es afirmativa, sobretodo en nuestra profesión en particular, y en la gestión de procesos en general creo que sobran ejemplos. Obviamente esta tendencia natural es perfectible y completada con la experiencia en proyectos y capacitación continua, pero es útil tener en cuenta estas premisas al conformar equipos de trabajo y/o seleccionar nuevos recursos humanos para una organización. En consonancia con la psicóloga, estimo que estas diferencias no deben ser prejucios discriminatorios ni limitantes, pero sí debemos aprovecharlas en su efecto sinérgico, conocerlas, aceptarlas y Vivirlas.